después de lo del otro día con los hermanos quintana y la intervención de la superprofe, la profe amenazada decidió arreglar las cosas. al fin y al cabo, la superprofe no iba a estar todo el día por ahí, y tendría que apañárselas sin ella. y el resto de los profes también, porque, claro, ningún profe puede tocar a un niño y, entonces, tampoco puede poner los brazos para cubrirse la cara, no sea que el niño se haga daño en el pie cuando le dé una patada.
el caso es que los hermanos quintana estuvieron muy tranquilitos al día siguiente de la visita de la superprofe, y al otro también. pero al tercer día empezaron otra vez a hacer de las suyas. a veces en el patio se montan unas buenas, porque a veces la banda del yope (es uno del cole que lo llaman así porque es tartamudo, y un día que le preguntaron en el comedor que qué quería de postre, empezó "yo pe...yo pe... yo pe..." y se tiró así un buen rato, mientras los demás intentaban averiguar: "¿petit suisse?", "¿pera?", hasta que al final dijo así todo seguido: "ni-petit-suisse-ni pera, yo-yogur") se cabrea y tiene ganas de liarse con el primero que se cruce de por medio. que suelen ser los quintana, normalmente.
los del yope, aunque son más pequeños porque van a un curso menos, tienen más mal genio. así que, aunque acaban todos con un moratón en el ojo, otro en la espinilla y los pantalones rotos, suelen conseguir que los quintana y compañía salgan corriendo al final. pero, claro, es que los del yope tienen ventaja porque van a kárate y los quintana no. además, creo que al yope le castigan todos los días en clase sin petit suisse del recreo.
el caso es que a los del yope hacía mucho que no se les oía. hasta hoy, claro. cuando hemos bajado al recreo, hemos visto a la profe que lo cuida acompañada de la banda del yope detrás de ella. los niños mirábamos a ver qué pasaba, porque aunque la banda del yope es un poco macarra, nunca se ha metido con un profe. además, parecían tan tranquilos, y la profe también. tampoco nos extrañábamos mucho porque ya les habíamos visto esta semana siguiendo a los profes que cuidaban el recreo, aunque no tan de cerca.
los quintana y compañía estaban meando otra vez en los pinos del patio, para hacer barro y luego tirárselo a las niñas mayores. normalmente, los profes los dejaban por imposibles y hacían como que no les veían. pero esta vez la profe fue hacia ellos como muy decidida. algunos fuimos a ver qué pasaba, porque seguro que había juerga otra vez y, quién sabe, a lo mejor aparecía la superprofe otra vez.
con voz muy tranquila, como si se estuviera quitando las legañas por la mañana, les dijo que no podían miccionar en el patio, que para eso ya estaban los baños, y que hicieran el favor de ir allí. el más alto de los quintana la miró como si estuviera viendo al mismísimo bon scott (que papá me ha contado siempre que era un cantante muy guay, que de pegar tantos gritos, vomitó y se ahogó) bajando de los cielos ya limpito y sin vómito. cuando el ato de los quintana reaccionó, le dirigió el chorro de pis a los zapatos de la profe, aunque le dio tiempo a saltar, mientras los demás se reían mirando el reguerillo que había dejado en el cemento del patio.
la profe hizo una señal a los del yope así, con la cabeza, en plan discreto, como en las pelis de el padrino. yo creo que si llevara una gabardina y un sombrero habría dado el pego. entonces los del yope cogieron y empezaron a caminar donde los quintana, mientras la profe se daba la vuelta y se iba en dirección contraria.
los del yope empezaron a poner tibias y ojos morados a diestro y siniestro. también empezaron a tener alguno de esos ellos mismos. la profe estaba en los escalones del patio, mirándolo todo tan tranquila. al final, todos quedaron lesionados, pero los quintana, como siempre, salieron corriendo. y el resto de los niños estábamos mirando con la boca abierta, porque eso significaba que el chicago de las mafias estaba muy cerca, y por fin nos íbamos a parecer a los americanos que son guays porque inventaron, por si no lo sabíais, el burger, las pelis de toy story y el interné.
besos babosos
jueves 24 de enero de 2008
lÄ nUEv pOlI dEl PatIö
Lo baboseó
chüpetina
hoy
1/24/2008 02:21:00 PM
23
cosas que dice la gente
viernes 18 de enero de 2008
güArDeS NùeVäs
hoy en el cole los profes están muy enfadados, porque van a abrir unas guarderías nuevas que no les molan nada.
y nos han dado un papelito a todos para que firme la gente mayor y no abran esas guarderías. las llaman "guarderías basura", que con ese nombre tan feo, pues parece que son muy malas. pero yo me he enterado de qué van, y creo que cuando las abran voy a pedirles a papá y a mamá que me lleven allí.
por ejemplo, no tienen que tener patio, y van a dejar que los niños jueguen en el parque de la calle. esto mola, porque así podemos hablar con los abuelitos de los bancos, que siempre te dan caramelos (aunque a veces son de esos que pican mucho y hay que tirarlos a escondidas). también podríamos escaparnos, porque es que en el cole nos tienen siempre como en una jaula, que nunca te puedes salir, y es un rollo. y, además, nos acostumbraríamos antes al mundo real, porque encontraríamos cacas de perro de verdad y muchos tesoros, como cristales de colores, globos desinflados... incluso podríamos jugar con la fuente del parque a escondidas, que los padres nunca nos dejan hacer esas cosas porque dicen que está sucia y se bañan los perros y los chicos macarras se mean en ella. pero yo creo que es que se aburren y no quieren que nosotros nos divirtamos.
los profes tampoco tienen que haber estudiado para ser profes. yo eso no lo veo mal, porque para ser papá tampoco te hace falta título y mira, algunos salen buenos y otros no. pero realmente yo no lo veo mal porque seguro que no son tan plastas y te dejan hacer más cosas que los profes normales. así que es más guay.
por ejemplo, cuando falta nuestra profe, viene adrián, que es el de la portería, y la sustituye. y creo que no tiene el título ese, y es genial. nos deja que pintemos todo el rato, o que cojamos los juguetes y los cuentos que queramos. nunca se enfada con nosotros ni nos manda estar siempre en nuestro sitio. y le puedes tirar todas las bolas de papel que quieras, que nunca hace nada. aunque lo malo es cuando en vez de adrián, viene doña pepa. porque aunque pepa tampoco tiene el título ese, nos castiga con los brazos en cruz y un libro en cada brazo, nos pellizca y tenemos que hablarla como si no la conociéramos y decirla "usted" y esas cosas.
también dicen que en las guardería basura tendríamos un metro y medio en vez de dos metros de espacio cada niño. yo no sé muy bien qué quiere decir esto. creo que es que estaremos más apretados. esto a lo mejor no mola, pero si nos juntamos mucho, podemos hacer más cosas de esas que a la profe no le gustan, como pintarnos los babis "sin querer" cuando hacemos plástica, o darnos patadas más fácilmente, o incluso hacernos pis en clase sin que se dé cuenta y tirarnos eructos. y cuando se dé cuenta, pues le dará igual, porque seremos muchos en el mismo sitio y no lo va a saber.
así que yo quiero guarderías de esas. además, ¿por qué tienen que decidirlo los mayores, si ellos no van a ir? deberíamos votarlo los niños, que esto es una democracia de esas, que es lo que sale en las pelis de ee.uu.
¡los niños también queremos decir qué es lo que nos gusta y qué no, y hacer lo que queramos, como los mayores!
besos babosos
Lo baboseó
chüpetina
hoy
1/18/2008 02:14:00 PM
6
cosas que dice la gente
viernes 11 de enero de 2008
La sÜPeRprOfE
en el cole, siempre nos han dicho que tenemos que hacer caso a los mayores. y en casa también, y en todos los sitios te repiten la misma canción.
lo que no nos han contado es qué pasa si no lo haces.
resulta que parece que cuando te haces mayor, como todo el mundo sabe, te haces raro y no hay quien te entienda. pero mientras llegas, pues pasas por distintos momentos. y eso se nota mucho con los niños mayores, esos que tienen trece o catorce años. cuando uno llega a esa edad, parece que te da rabia saber que te vas a volver más tonto y más raro de lo que eras antes, cuando eras un niño normal y corriente. así que te vuelves un pegón y un macarra. por eso los de mi clase y yo, les tenemos un poco de miedo y procuramos no encontrarnos con ellos. lo que no sabía, es que se hacen los valientes y se atreven a meterse con todo el mundo.
así que ayer, en el recreo, estábamos todos como siempre, jugando tan tranquilos. bueno, estábamos un poco apiñados porque estaba lloviendo y nos teníamos que meter debajo del porche. el caso es que, de repente, oímos mucho jaleo y muchos gritos y, claro, fuimos corriendo a ver qué pasaba.
- ¡te vamos a matar z...ra! (no pongo la palabra entera, que es una palabrota).
y en cuanto llegamos, pues ya sabíamos quiénes eran. los que gritaban y decían esas cosas feas eran los quintana, que eran dos del cole que eran primos, y que habían formado una banda con diez amigos y se dedicaban a meterse con la gente cuando se aburrían.
- ¡al "tano" no le suspendes tú, hija de la gran...!
y veíamos a un montón de profes haciendo de barrera entre ellos y la profe, que tenía cara de circunstancias y de estar un poco cagada. la verdad es que no era la primera vez que pasaba. pero es que, al parecer, aunque nosotros pegáramos a un mayor, ellos no nos pueden hacer nada, porque nosotros les denunciamos y entonces a ellos les llevan a la cárcel para siempre. y, claro, los quintana ya se sabían el truco, y estaban aprovechando porque habían suspendido a uno de ellos.
últimamente ya no se metían con nosotros, y se metían con los profes, que no les podían echar, ni regañar, ni castigar, ni nada de nada. dicen los psicólogos y la gente importante, que si nos hacen algo de esto nos traumatizan y luego de mayores acabamos más locos todavía. aunque no sé por qué, porque yo creo que esos niños mayores ya están locos como una cabra.
pero entonces, paso algo diferente. llegó de no sabemos dónde una señora, con una capa y con todo ajustado marcando músculo, como superman o batman, y con un letrero en el pecho que decía: "superprofe".
uno de la banda de los macarras se dio cuenta:
- ¡eh, mirad a esa tía de ahí! ¡de dónde c...ño se ha escapado!
y entonces se giraron todos y uno de los quintana dijo:
- jod...r, ¡vamos a enseñarle, tíos!
y se fueron todos para allá. entonces, la superprofe les paró con una mano y les preguntó:
- a ver, chicos, con la violencia no se va a ninguna parte, ¿seguro que queréis seguir así?
y, claro, le contestaron una soez tal que así:
- jod...r, encima huevona, ¿qué c...ño está diciendo? jod...r, primos, vamos a enseñarle a dónde llegamos.
y, bueno, se acercaron a él con cara de pocos amigos. cuando llegó el primero, el superprofe le cogió por el cuello del niqui y lo mandó al techo del colegio. los demás se quedaron un poco parados, pero siguieron, esta vez todos juntos. entonces la superprofe empezó a lanzar por las mangas libros que les daban en la cabeza, mientras decía: "chicos, a ver si así os entra la cultura".
la mayoría acababan por los suelos, pero todavía algunos se levantaban, sobre todo los quintana, que tenían muy malas pulgas, y volvían a la carga. pero la superprofe lanzó una mano que se convirtió en pizarra llena de logaritmos neperianos, oraciones con análisis sintácticos y autores de filosofía que brillaban con colores de neón como si fueran deshechos radiactivos. cuando lo vieron los de la banda, se cubrieron los ojos con las manos mientras gritaban "¡oh-no, oh-no, qué p...ta mierd... es esta!"
los que habían caído en el primer ataque de los libros, se levantaron otra vez. así que la superprofe cogió y covirtió su capa en un babi, que los envolvió y, como abrochó los botones automáticamente, los dejó inmovilizados. después tosió y escupió mocos verdes y malolientes para envolverlos y que no se movieran.
todos empezamos a aplaudir a la superprofe y a gritarle que viva, y que bravo. pero la superprofe simplemente dijo: "chavales, estudiad mucho y haced caso a vuestros mayores" y desapareció. ni siquiera se fue volando, que queda más bonito y elegante para un superhéroe.
hoy parece que los quintana y su banda estaban más tranquilitos. pero todavía nadie se cree lo que pasó ayer.
besos babosos
Lo baboseó
chüpetina
hoy
1/11/2008 02:00:00 PM
6
cosas que dice la gente
viernes 4 de enero de 2008
lÄ wHisKeRíÂ
aunque no lo escriba, todo el mundo ya sabe que es navidad, porque lo dicen en todos los blogs, en todas las teles, y en todas las tiendas y las calles. así que es normal que veamos a los mayores haciendo cosas raras, como si fueran pequeños como yo, y se ponen en la cabeza cosas para hacer el ridículo. pero no les da vergüenza, y parece que se lo pasan bien. en cambio, cuando los niños queremos salir disfrazados a la calle, si no es navidad o carnaval no nos dejan, porque te sueltan: "¡anda, que vas a hacer el ridículo, déjate de tonterías!". pero bueno, como ya sabemos todos, los mayores están locos.
mi barrio también se ha puesto muy bonito, con luces en medio de la calle, con los árboles llenos de bombillas (son un poco feas, cuando sea mayor, pondré luciérnagas, que ahorran luz y son más bonitas), alfombras rojas delante de los comercios que hacen que te pringues de agua cuando pasas por encima, y gente disfrazada de papá noel. sé que están disfrazados, porque algunas son chicas y porque algunos están delgados. lo que no sé es por qué nadie se disfraza de rey mago, que son majos, no están gordos y traen más regalos porque son tres.
el caso es que una mañana de estas, cogió el abuelo y me dijo que nos fuéramos de paseo. cuando el abuelo dice esto, pueden ser dos cosas: o quiere ir al bar con los amigos, o quiere ir al parque a verle el culo y las piernas a las mujeres. como es invierno y las mujeres suelen ir muy abrigadas y no se les puede ver nada, pues me llevó al bar con los amigos.
el bar es un rollo, porque todo el mundo fuma y es un asco, odio las coca colas frías que me obligan a pedirme (cuando lo que yo quiero es ir al parque, pesao), y cómo gritan y dan golpes en la mesa cuando cantan las cuarenta o tienen pito doble. así que le pregunté al abuelo si podía salir un momento a la calle. y el abuelo, que cuando está con sus amigos me habla como si fuera un oso muy macho (pero no de esos que le ponen al rey), me gruñó un poco y me dijo que vale, pero que no me alejara mucho.
así que guay, porque podría explorar a mis anchas. así que salí y después de ir corriendo a la juguetería, para ver qué pediría a los reyes. después, vi a una mujer disfrazada de papá noel. aunque debía de estar pasando mucho frío, porque sólo llevaba la chaqueta, el gorro y las botas de papá noel. no llevaba los pantalones ni la barba. estaba en frente de una puerta en la que encima pone "whiskeria".
pero aunque es una whiskeria, el abuelo nunca pasa ahí. debe ser que sólo ponen whisky y, claro, si no tienen chatos de vino o cañas, pues el abuelo se aburre de beber siempre lo mismo y por eso no va. es un bar un poco raro, porque la puerta siempre está cerrada y nunca se ve lo que hace la gente dentro. y desde que no sabía andar, siempre ha estado así. una vez le dije al abuelo que por qué no me llevaba ahí, que me gustaría verlo, pero el abuelo me soltó un "anda, déjate de tonterías, cuando seas mayor ya lo entenderás." que es la respuesta que dan los mayores cuando no te quieren decir algo o cuando no lo saben. pues anda, que si nos dijeran eso siempre en el cole, estaríamos tontos perdidos ya y no habríamos aprendido que los niños no vienen de paris.
el caso es que yo tenía que aprovechar que estaba sola, para intentar ver qué era la whiskeria esa. como soy muy bien educada, le dije "hola" a la papá noel falsa y pasé. bueno, no pasé, porque la papá noel me cogió de los hombros y me dijo que a dónde iba. como yo veía que la cosa no iba a estar fácil, pues me lo inventé, y le dije que mi abuelo estaba dentro, y que iba a buscarlo.
la mamá noel me dijo que muy bien, pero que le esperara fuera, que no podía pasar. yo, entonces, que había visto todas las pelis de shrek, me copié del gato y le puse cara de porfavorporfavorporfavor. pero ni por esas. la papá noel me dijo que no, que me esperara. así que no me quedó más remedio que pasar al plan B, que sólo uso en casos desesperados. así que empecé a llorar muy fuerte diciendo que quería estar con el abuelo y que era una señora mala, tonta y fea.
claro, el plan volvió a dar resultado, porque nunca me ha fallado. así que la papá noel sin pantalones dijo que vale, que me callara ya, que ella pasaría y que le diría al abuelo que saliera. así que parecía que el plan B tampoco iba a funcionar como yo quería. así que le dije que no, que quería pasar yo a buscarle, y puse cara otra vez de repetir el plan B.
la papá noel resopló, y dijo que bueno, que pasaría con ella, pero que tenía que cerrar los ojos. y, claro, yo le puse cara de buena y le dije que vale.
así que le di la mano, que estaba helada y tenía unas uñas superlargas y pintadas con muchos colores, y pasamos adentro. yo iba con los ojos cerrados, pero en realidad los abría un poquito, para poder verlo todo.
y lo que vi, más que raro, me confirmó que cuando te haces mayor te empieza a fallar algo en la cabeza. para empezar, no había mucha luz, aunque había focos de luces de colores por las paredes y el techo. había algunas luces rojas por los rincones. después, en el centro, había una especie de plataforma con dos barras, donde mujeres desnudas, que llevaban sólo un tanga, bailaban al ritmo de una música que era todo el rato igual, como la que escucha el vecino (chun-chun-chun-niiiiiii-chun-chun-chun-pum-niiiii).
luego había señores sentados en la barra y en unos sillones mirando a las mujeres. las mujeres eran muy guapas y los señores muy feos. así que no me extraña que miraran a las mujeres. total, al abuelo también le gusta mirarlas en el parque. pero lo que no entendía era cómo las mujeres guapas podían estar sentándose al lado y poniéndose mimosas con los hombres feos. porque si fuera una ong, la papá noel de la puerta estaría con una hucha pidiendo dinero, y yo no le vi la hucha por ningún lado.
acabábamos de entrar casi, cuando una de las mujeres, que era muy vieja y fea y que no sé de dónde había salido, empezó a gritarle algo en otro idioma a la papá noel, que seguí agarrándome de la mano. la papá noel se puso a gritar también como una periodista de esas de los cotilleos, y me preguntó enfadada, como si yo tuviera la culpa de algo, que cómo era mi abuelo y que volviera a cerrar los ojos. como esta vez sí que me daba miedo la cosa, empecé a llorar de verdad y a decirla que me había equivocado de bar, que me quería ir con mi abuelo, que está en el bar de pablo, el de la esquina.
así que, muy enfadada, la papá noel con medias me llevó a rastras a la calle al bar de pablo. cuando entré, todo el mundo se quedó mirando porque, claro, no es muy normal ver a un papá noel sin barba ni pantalones. yo me solté de la mano y fui corriendo hacia el abuelo, que se puso a hablar muy contento con la papá noel. la papá noel le regañó, y se fue.
el abuelo me dijo que no le contara nada a nadie en casa, y que tenía que explicarle cómo había conseguido llevar a esa "chavala" (es que para él todas son chavalas, aunque sean mayores) al bar de pablo. yo sólo quería llegar a casa, porque había tenido bastante ese día, como para contarle que la papá noel rara me había metido a la whiskería, que no era en realidad una whiskería, o sí, pero que allí dentro no había luz casi y que las mujeres guapas iban desnudas y hablablan con los hombres feos, que iban vestidos, y donde la gente hablaba raro.
eso me pasa por meterme donde no me llaman.
hale, besos babosos
Lo baboseó
chüpetina
hoy
1/04/2008 01:05:00 PM
8
cosas que dice la gente
jueves 13 de diciembre de 2007
höMBrEs y MùjeREs
han venido mis primos de visita. les gusta mucho siempre ir a la última moda, y se hacen los simpáticos conmigo, pero en realidad les da asco cuando me meto el dedo en la nariz delante de ellos, aunque yo sé que ellos lo hacen a escondidas de todas formas y luego comen aceitunas metiendo esos dedos en el mismo platito delas aceitunas que los demás.
además, mi prima me da besos de esos de mentira, que sólo te pone la cara y ya está. pero yo le pongo bien los morros y le doy un beso más babosiento de lo habitual. y a mi primo, pues con pegarle patadas, me vale. nunca sabe cómo tratar a los que son más pequeños con él, así que aguanta mis patadas con una sonrisa muy grande.
el caso es que han llegado para decirnos que se casan y que tenemos que ir a su boda. así que hale, ya me veo a mamá poniéndome lacitos y cosas de esas. vaya rollo. mamá y la abuela se pusieron muy contentas, y el abuelo y papá pusieron cara de mustios. y eso que ellos no se tienen que poner vestidos ni lacitos ni zapatos que se te salen cuando andas.
cuando mamá le preguntó que dónde se celebraba la boda, mi prima se levantó enseguida a por su bolso. cuando llegó con él, antes de abrirlo, mamá lanzó un "¡pero qué bolso tan bonito, Yoli" (es que mi prima se llama Yolanda, qué le vamos a hacer). entonces mi prima se lo enseñó con todo lujo de detalles, mientras los demás esperábamos callados, porque no sabíamos de qué hablar, porque las que hablablan siempre solían ser mi madre y mi prima.
así que después de un buen rato de maxi-bolso rojo de charol con hebillas doradas (de mayor, prometo ser también diseñadora de bolsos, para no torturar a las mujeres onligándolas a llevar cosas tan feas), se puso a buscar las señas.
mi primo le empezó a decir que para qué quería un bolso tan grande, si luego no encontraba nada de lo que guardaba, y que siempre metía cosas que no valían para nada. y, la verdad, viendo todo lo que había sacado de él, y que había colocado en la mesita del salón, todavía me pregunto para qué sirve llevar un pintauñas, una cucharita de plástico, un paraguas si ha llovido en toda la semana, el cargador del móvil, dos espejitos de mano, un llavero-peluche sin llaves, un par de medias, tiritas, una lima... bueno, a lo mejor sí que sirve todo, pero no sé, yo creo que es mejor ser como mcgyver, que con un chicle lo arreglaba todo.
y al final, después de todo, no encontró la invitación que nos quería dar, donde venían todos los datos.
entonces llegó el momento de que mi primo también se luciera. después de regañar a mi prima por llevar tantas cosas en el bolso que no sirven para nada y dejarse lo importante, sacó de su bolsillo un pendrive, o como lo queráis llamar, y empezó a decirnos que tenía un montón de gigas de capacidad y que tenía un montón de programas-raros-que-te-cagas-pero-molan. le pidió a mi padre que encendiera el ordenador. mi padre dijo que vale, pero que por un pequeño incidente, ahora usaba ubuntu. mi primo dijo que sí a todo, y nos fuimos toda la familia al ordenador.
el pendrive de mi primo, en cuanto se enchufó al ordenador, empezó a parpadear como un loco, porque no tenía sólo una lucecita, sino que tenía dos, así que eso parecía la sirena de los bomberos. mi primo tenía un montón de carpetas y archivos ahí guardados, así que empezó a buscar una que, según él, se llamaba "boda". pero no la encontraba por ningún sitio. no estaba a la vista ni dentro de ninguna de las ciento de miles de carpetas que tenía.
claro que, tampoco entiendo muy bien para que quiere carpetas en un pendrive como "cosas que no valen", "fotos navidad 2002", "archivos varios", "juegos", "perfiles msn", "actualizaciones blog", "xxx" o "juegos 2".
mi primo dijo que qué raro, que sería el ubuntu ese, que sino podía usar güindous como todo el mundo. y mi padre le saltó que se dejara de chorradas, que no estaba el archivo y, como a mi padre también le gusta presumir, giró el cubito ese de moda en linux. mi primo se quedó flipando, y hala, media hora hablando sobre el ubuntu y el cubito ese. y los demás, mirando. bueno, no, sólo los abuelos y yo, porque mi prima y mi madre se pusieron a hablar del bolso-maxi-hortera otra vez.
total, que nos quedamos sin saber dónde era la boda. sólo supimos que era en mataelpino un día de estos.
de verdad, qué cantidad de cosas llevan los mayores encima, sino sirven para nada. tendré que mirar el bolso de mamá y la cartera de papá, a ver si a ellos les pasa lo mismo también.
Lo baboseó
chüpetina
hoy
12/13/2007 05:52:00 PM
15
cosas que dice la gente
sábado 8 de diciembre de 2007
eL höRNo nUeVO
resulta que la semana pasada, papá estaba intentando hacer su pollo-asado-especial-de-los-sábados, cuando empezamos a oler a quemado, pero mucho, mucho. fuimos asustados y corriendo a la cocina, y no vimos nada. pero no vimos nada porque estaba todo lleno de humo negro, muy negro, que parecía de noche otra vez. y llamamos al telepizza ya que nos habíamos quedado sin el pollo-asado-especial-de-los-sábados.
y es que , claro, el horno había decidido él solito dejar de funcionar. así que al día siguiente vino un señor y les puso un horno nuevo a papá y a mamá.
mamá estaba supercontenta porque su horno nuevo hacía muchas cosas, y se sacaba la bandeja para afuera y todo. vamos, que parecía que cocinar iba a ser muy divertido y más fácil. pero no lo estrenó para la comida ese día porque decía que primero había que leerse un manual. yo no entiendo eso muy bien, porque todo el mundo sabe que cuando tienes algo nuevo, aprietas todos los botones hasta que aciertas y ya está, no hay que andar leyendo esas cosas.
así que comimos unos filetes con patatas fritas y ya está. luego nos fuimos todos a echar la siesta, pero yo no podía dormir, así que me levanté y, como no sabía qué hacer, me fui a la cocina a ver el horno nuevo. decidí que le iba a dar una sorpresa a todo el mundo, averiguando cómo funciona el horno. así que le di a un montón de cosas, pero yo no sabía si aquello estaba calentando o no, si iba bien o no. tendría que meter algo para verlo.
no se me ocurría qué poner. porque podría coger un yogur, pero los yogures no se hacen al horno y, además, para ver si se está calentando tienes que esperar un buen rato y sacarlo. una galleta menos. un filete tampoco, porque no sabía dónde los guardaba mamá. y mi mano tampoco podía meterla, porque entonces no podría cerrar la puerta del horno.
ya me iba a ir triste, porque no iba poder dar la gran sorpresa a todo el mundo, cuando se me ocurrió algo: ¡humphrey, el canario de la abuela! era perfecto, porque si sudaba, es que hacía calor, y apagaría y le sacaría de ahí para que no se achicharrara. y lo vería enseguida y no tendría que esperar mucho. además, la abuela no me diría nada, porque se había ido al pueblo y no tendría por qué enterarse, total, humphrey no se lo iba a decir.
así que fui a por humphrey. humphrey estaba tan feliz en su jaula así que lo cogí. lo metí en el horno y lo dejé en la bandeja. después le di a los botoncitos, a ver qué pasaba. humphrey empezó a revolotear por todo el horno muy deprisa, el pobre, y me miraba. pero yo no le veía sudar. así que le dejé un ratito más. humphrey siguió revoloteando y yo le veía con cara de agobiado. yo nunca he visto a un pájaro con cara de agobiado así que, aunque no le veía sudar, decidí sacarle del horno.
abrí la puerta y humphrey salió revoloteando, que casi me da en la cara y todo, encima que me había estropeado el experimento. noté que salía calorcito al abrir el horno, pero aún no sabía si humprey estaba sudando o no. así que empecé a perseguirle por toda la cocina para meterlo otra vez, pero no se dejaba coger. incluso aunque le pusiera alpiste en un platito. así que empezó a tirar los tarros de la cocina y, claro, armó un jaleo él solito que no veas.
entonces aparecieron papá, mamá y el abuelo asustados por el alboroto. también porque decían que volvía a oler a quemado. humphrey se escapó en cuanto abrieron la puerta de la cocina, y me dejó a mí solita con el marrón, como si todo eso que había roto por el suelo hubiera sido culpa mía. yo ya me esperaba la bronca del siglo de mis cuatro años, pero qué va, pasaron de mí. fueron al horno, que volvía a oler raro, lo abrieron, y encontraron cenizas.
me preguntaron que qué había metido, y yo les dije que sólo a humphrey. se pusieron a gritar como locos, y mamá empezó a llorar, luego papá y luego el abuelo. todos llorando. papá le dijo a mamá que eso pasaba por haber comprado un horno que tiene que incinerar cosas para limpiarse, que si no era mejor limpiarlo como toda la vida. mamá dijo que daba igual que tuviera eso o no, que humphrey hubiera muerto achicharrado, que al menos así ya tenían sus cenizas para conservarlas en el tarrito de la mermelada, pero que a ver qué le decían a la abuela. el abuelo dejó de llorar, y dijo que ya se encargaría él de comprarle otro igualito, igualito, aunque la abuela conocía cada pluma de humphrey, y seguro que notaba la diferencia.
yo, mientras, me escapé a ver si conseguía encontrar a humprey. lo de las cenizas del horno debía ser una muñeca mía que metí también por si lo de humphrey no funcionaba. pero estaba todo el mundo tan raro, que cualquiera les decía nada.
como no encontré a humphrey, me fui a mi habitación a jugar. entonces, oí que la gente entró en el salón y empezó a gritar ¡milagro, milagro! hasta mi padre, que dice que dios no existe a escondidas de mi madre, lo gritaba. y es que humphrey estaba en su jaula tan feliz. y todos empezaron a llorar otra vez. no hay quién los entienda, y luego soy yo la llorona.
lo bueno fue que se olvidaron de mí y no me echaron ninguna bronca. pero me quedé sin dar la gran sorpresa del horno a mamá, y humphrey y yo acabamos enfadados el uno con el otro. yo ya no le hablaba, y él empezaba a volar como un loco por la jaula dando un montón de aleteos cada vez que yo me acercaba.
bah. pájaros.
Lo baboseó
chüpetina
hoy
12/08/2007 12:15:00 PM
8
cosas que dice la gente
viernes 30 de noviembre de 2007
cÜanDo lOS mAYoReS mIdEn cÖsAS rAraS
hoy en el cole, hemos tenido otra profe nueva. resulta que ha entrado una señora muy repintada por la puerta justo cuando estábamos haciendo las fichas de mates, que son un rollo. así que cuando la profe ha dicho que dejáramos las fichas, todos las hemos guardado corriendo y hemos saltado de alegría.
luego nos ha dicho que la señora pintarrajeada se iba a quedar con nosotros un ratito, mientras la profe se iba, que la señora se llamaba pilar, pero la podíamos llamar pili, y que nos portemos bien con ella. así que la profe se fue y nos dejó con la señora pili con sus labios muy rojos, muchos colores debajo de las cejas, sus coloretes como si tuviera mucho calor, y su pelo recogido en una coleta muy estirado hacia atrás, que parecía que se le iban a ir las patas de gallo de un momento a otro como siguiera tirando del pelo.
total, que la señora pili, estirando mucho también la boca y enseñando sus dientes enormes, nos dijo:
- Hola, chiquitiiiines, ¿cómo estáis? Me llamo Pili.
y nos pilló a todos tan de sorpresa, que no le contestamos al principio, porque claro, cuando está aquí escrito no se oye, pero todo eso lo dijo despacito, y haciendo muchos altibajos con la voz, como si fuéramos de otro país y no la fuéramos a entender, o como si hubiéramos nacido ayer. que una, quieras que no, ya tiene 4 años y se entera de las cosas y ya no juega con peluches, que ahora ya juego con las bratz.
total, que la señora esta nos empezó a pasar unos papeles con letras de mayor, no como las que nos enseña la profe. y, claro, todos los de mi clase sguíamos sin entender nada de nada. cuando ya teníamos un papel de esos cada uno, la señora pili dijo que teníamos que leer eso y contestarlo. así que jon cogió y dijo que no podíamos, que la profe no nos había enseñado a leer todavía las cosas de los mayores porque debían ser muy guarras, que era lo que siempre le decía su hermano mayor.
la señora pili levantó una ceja y se quedó así, de esa manera rara, y preguntó que si alguien quería empezar a leer. y laura claudia dijo que sí, y que ya habíamos empezado a leer con la profe, pero sólo letras de niño, que esas letras raras no las había visto en su vida.
así que la señora pili dijo que daba igual, que ella lo leería en voz alta, y que contestáramos de uno en uno, que ella nos iría grabando. eran preguntas raras que no venían a cuento, pero la señora pili debía estar un poco mal de la cabeza, de tanto estirarse el pelo con la coleta, así que le seguimos el rollo como si la entendiéramos. preguntaba que si estábamos a gusto en casa, que si la profe nos caía bien... y así, un montón de cosas de esas. yo iba pensando las respuestas que iba a dar yo mientras preguntaba a los demás. pero había una que no lo acababa de tener muy claro, porque decía que a quién queríamos más. y eso para mí era muy difícil, porque no sabía cómo se miraba eso.
así que cuando llegó a mí, respondí lo que había pensado. pero en esa pregunta, pues seguía sin saber que decir. así que le dije lo que yo creía que estaba bien, no fuera a ser que luego se lo dijera a la profe y me suspendiera.
y le contesté que dependía, que como la báscula del baño no me servía para ver cuánto quiero a la gente y ver a quién quiero más, que tenía que ser según las ganas de llorar que me entraran si me imaginaba que mataban a alguien.
por ejemplo, si matan a mamá, pues lloraría mucho, porque me da muchos besos aunque siempre me regaña, y me lleva a los cumples de los amigos de clase, aunque se enfade a veces. pero esto sólo si la matan así, a lo bestia, con sangre y todo, como en las pelis. porque si se muere tranquila, pues no pasa nada, porque estaría en el cielo con su cuerpo entero, y allí se debe de estar muy bien, porque al final se acaba muriendo todo el mundo.
si matan a papá, o a los abuelos, pues igual, así que aquí sigo sin tenerlo muy claro. en cambio, si matan a rodrigo, que es el niño mayor que siempre nos pega en los recreos, pues a lo mejor no lloraría mucho, o incluso nada. porque se lo tiene merecido por abusón. aunque si se muere tranquilo, pues lloraría, porque entonces iría al cielo enterito y no se lo merece.
si matan a nuestra profe, pues no sé. lloraría un poquito, porque siempre nos da besos por las mañanas, pero es que siempre nos está diciendo que no podemos hacer esto o lo otro, y es un fastidio. así que, a lo mejor estaría bien que la mataran pero que sólo le hicieran una rayita, para que fuera casi enterita al cielo.
si matan a humphrey, el canario de la abuela, pues lloraría porque me gusta cómo canta y lo amarillo que es. además, se parece a piolín, que yo creo que la abuela se equivocó al ponerle el nombre.
iba a decir más cosas, pero la señora pili no me dejó, nos dijo que esperáramos un poco y salió corriendo de la clase. luego por la tarde, en vez de venir el abuelo a buscarme, vinieron papá y mamá, así que me puse muy contenta. aunque resulta que es que venían a hablar con la profe. y cuando salieron, tenían cara rara, como cuando se pocha una planta o humphrey cambia las plumas. y me empezaron a hacer preguntas raras como las de la señora pili, que no venían a cuento: que si me gustaba matar, que si me prefería ser buena o mala, que si me divertía hacer de rabiar a los niños, o que si había pensado alguna vez en matar a alguien de verdad.
yo les dije un poco harta que no me apetecía matar a nadie, que eso no mola, que yo siempre quiero ser buena para que los reyes me traigan regalos, que lo de rabiar, pues para que iba a mentir, que luego me crece la nariz, que sí que me gusta un poco hacer de rabiar a los niños, y que no había pensado matar a nadie, que por qué iba yo a pensar esas cosas tan raras.
total, que siguieron muy silenciosos hasta casa. y yo no sé, pero se ve que debe de estar de moda entre los mayores hacer preguntas raras. no hay quien los entienda.
Lo baboseó
chüpetina
hoy
11/30/2007 01:51:00 PM
8
cosas que dice la gente





