lunes, 5 de enero de 2009

mämÀ y PapÁ vÄn dE rEyEs

ahora como son vacaciones, pues no tengo que ir al cole, y papá y mamá no tienen que ir al trabajo. aunque mamá dice que prefiere no tener estas vacaciones, que en su trabajo está más tranquila.

pero a mí me mola, porque no tengo que levantarme pronto, ni beberme la leche quemando, aunque papá diga que está templada y que soy una exagerá, pero yo noto cuándo me ha llegado a la tripa y se mezcla con las galletas y la mandarina que me he tomado antes. que seguro que la mandarina con leche estás asquerosa, y por eso luego me duele la tripa, porque se queja de que ella se tenga que comer todo mezclado y yo no.


el abuelo me lleva más al parque, aunque dice que es un poco más rollo que en verano, porque todo el mundo va más tapado porque hace frío. la abuela me lleva a comprar a tiendas raras, pequeñas, que son como viejas, están llenas de cosas, y los vendedores tratan a la abuela como si la conocieran, y no les importa si un día se olvida el monedero en casa y no puede comprar.

con papá y mamá, pues no. el otro día fuimos a ikea, que es un sitio muy grande donde te venden cosas para llenar tu casa y que no te aburras, y para que no te quede sitio libre, porque queda feo. además, hace que la gente se vuelva diferente. porque cuando papá iba a aparcar, y sólo habíamos dado diez vueltas al aparcamiento, y le quitó un sitio un coche de esos grandes que parece el autocar de mi cole, se le empezaron a hinchar las aletas de la nariz, y entonces aceleró muy fuerte y a gritar no sé qué de al ras, y al ros, y a girar de repente y a chirriar las ruedas. porque claro, cuando había un sitio libre, enseguida llegaba otro y se lo quitaba. hasta que justo cuando parecía que le iban a explotar las venitas de los ojos, se metió en un sitio. luego al bajar olía a quemado, y salía humo de las ruedas, pero papá salió muy estirado y muy deprisa, y casi se le lleva por delante un señor que iba recogiendo los carros del ikea.

luego cuando entramos, mamá y papá me dijeron muy contentos que mirara a esos niños que estaban ahí, qué bien se lo estaban pasando. yo miré, y vi que había niños jugando solos con toboganes como el del burriking, y otros que se estaban tirando las bolas de la piscina de bolas a los ojos y a la nariz. a mí me recordaba al cole cuando quieren que nos quedemos a algo que es un rollo, y nos ponen eso a ver si nos callamos. así que puse cara de perro. pero no se dieron cuenta, y a se fueron a hacer cola para que yo me quedara allí.

había muchos padres con hijos ahí, y yo les dije q mamá y a papá que no hacía falta que me guardaran ahí, que ya era mayor, que yo les podría ayudar a coger cosas en ikea. una señora que había detrás dijo que qué mona la cría (que la cría creo que soy yo, aunque hubiera dejado claro que era mayor), que qué lastimica, pobrecita. así que mamá y papá la miraron, pusieron cara de perro (que yo, como soy más lista que ellos, sí me doy cuenta de esas cosas), y pasamos a la tienda de verdad.

el ikea es como una guardería gigante para mayores. allí mamá y papá miran todo lo que hay, como si fuera muy interesante (debe ser como a mí cuando me llevan a ver juguetes), y lo apuntan todo en una lista, que debe ser la carta de los reyes magos. allí hay mesas, sillas, cocinas, salones, todos vacíos donde nadie vive ni cocina ni nada, pero que todo el mundo puede tocar. así que cuando llegamos a las camas, fue muy divertido. primero me tumbé en una a ver si alguien me decía algo. pero los vendedores no estaban por ningún sitio, y papá y mamá medían cosas y seguían hablando y mirando su lista de los reyes. así que después, probé a ponerme de pie en una de las camas. y aunque había mucha gente (yo creo que tienen que poner semáforos, porque todo el mundo se chocaba), nadie me miraba ni me hacía caso. estaba guay, yo era muy alta y a nadie le importaba que estuviera sin descalzarme en un colchón que era blanco inmaculada, (como dice la abuela, en vez de blanco inmaculado). entonces me empecé a imaginar que era pocoyo y que pato y eli me perseguían, y que tenía que correr mucho. así que como pocoyo sólo corre por sitios que son blancos, tenía que saltar de colchón en colchón, sin tener que pisar el suelo. por si acaso me atacaban, cogí una almohada debajo de cada brazo, que luego hacían de alas.

y, claro, algunos suelos blancos estaban más lejos que otros, y tenía que lanzar el grito mágico de kame ame, que sale en bola de dragón. algunos niños que habían conseguido escapar de la guardería falsa, como yo, me vieron y se unieron, así que formamos un ejército poderoso de tropecientos niños para luchar contra los malvados zombis de eli y pato.

y, claro, aunque todos los mayores estaban alucinados con su lista para reyes, al final uno de mis soldados se cayó y empezó a llorar, en vez de ser valiente, y seguir saltando. así que claro, fueron sus padres y empezaron a gritar y, claro, todo el mundo se dio cuenta. papá y mamá en cuanto oyeron gritar, me buscaron directamente, me quitaron las almohadas, me cogieron cada uno de una mano, y nos fuimos corriendo del sitio de las camas.

luego no me soltaron en todo el rato que estuvimos por allí. luego llegamos a la parte de niños, que mola más, aunque esté al final, pero ahí tampoco me soltaron. y cuando luego me llevaron a unos sótanos con techos gigantes llenos de estanterías con cajas, donde no se ve nada, que es mas rollo aún, y se estuvieron ahí un rato también. que vamos, con lo bonitos que son los juguetes, no entiendo cómo a los mayores les puede gustar eso.

total, que papá y mamá fueron enfadados conmigo en el coche a la vuelta. cuando me preguntaron que si lo veía normal, yo les dije que yo creía que sí, que no necesitaba gafas, y que tenía que salvar al mundo de los mayores de pato y de la elefanta eli, porque estaban engañándoles con cosas de la casa, y que sólo los niños teníamos el poder de hacerlo. aún a riesgo de que luego los mayores fueran unos desagradecidos y nos mandaran al cole otra vez, o ducharnos al día siguiente.

pero dio igual, y cuando llegamos a casa, papá y mamá me mandaron a cenar con los abuelos, que es un poco raro, porque la abuela se pone los dientes para comer, pero el abuelo no, y se le salen las migas del pan o de los polvorones, que ahora come mucho y, claro, luego caen en mi yogur.

en fin, que los mayores son raros porque se van a sitios que los atrapan creyendo que ahí podrán escribirle la carta a los reyes y encima, cuando una les salva, cogen y se enfadan. mayores... todos iguales.

besos babosos

5 cosas que dice la gente:

Anónimo dijo...

Jo, eres una Matahari, pero sintiéndolo mucho tendré que cerrar este blog que fue mío hasta hace poco... no por nada, sino porque quiero seguir expresándome (cuando lo haga) sin ningún tipo de tapujos...


¡Enhorabuena!

Anónimo dijo...

¡Qué pena!
Bueno, una ventana se cierra y otra se abre.
Como la propia vida.
Besitos piscineros.

Anónimo dijo...

Jajajaja, me he reido un monton!. Que buena la visita a Ikea, ¿y no te han comprado un peluche o algo? ;)

MIriri dijo...

Hasta el sitio más aburrido, como un Ikea, es divertido en manos de un niño.

Y que haya gente que dice que no le gustan los niños...

Anónimo dijo...

Que bueno chupetina me sorprendes con tus historias esta me iciste reir
saludos arturo.
pd:un dia me echaron del ikea por k decian k estaba aciendo noseke muy mal k espantaba a lso klientes por k enseñaba la raja del cuelo.
buenos besos de arturo